Esteban Mur, el papá de Rodrigo y de Rolando Menchaca Mur,
los niños de 5 y 10 años que concurrían a la Escuela Pública y que fallecieron
tras el incendio en el taller textil de Flores, estuvo invitado en el programa
del periodista Rolando Graña “Tercera Posición” junto con los abogados
querellantes de la familia Menchaca Mur, Gabriela Carpineti, Secretaria de
Juventud de CTA Ciudad y Nahuel Berguier. El jueves 11 de junio a las 10:00 Mur
testimoniará ante una segunda instancia en los Tribunales de Comodoro Py por la
causa caratulada de “averiguación de delito de trata” que tramita junto con la
de “incendio seguido de muerte” a cargo del juez Rodolfo Canicoba Corral en el
Juzgado Federal N°6.
Rolando Graña: -El 27
de abril pasado, un día después de las PASO, en un lugar de Flores donde
funcionaba un taller textil hubo un incendio. El problema nos horrorizó a
todos. Es que en ese incendio murieron dos chicos. Niños que eran los hijos de
las personas que trabajaban en ese taller.
R.G.: -¿Cómo
trabajaban ahí?
E.M.: -Era un trabajo en cadena que hacíamos entre todos en las
distintas máquinas que cada uno operaba.
R.G.: -¿O sea que
trabajaban a destajo, por prenda?
E.M.: -Sí, y cada uno hacía un pedazo de la prenda y tras
haber pasado por cada una de las máquinas salía la prenda hecha.
R.G.: -Gabriela
Carpineti y Nahuel Berguier son los abogados. ¿Es difícil pelear con un tema
así en la Justicia donde hay trata de personas?
Gabriela Carpineti: -En primer lugar queremos destacar el
enorme valor y trascendencia de la presencia de Esteban aquí y el protagonismo
que ha tenido su testimonio desde el 28 de abril en adelante. Lo cierto es que
en su declaración testimonial que brindó el viernes pasado en la Justicia
federal en el Juzgado Federal N° 6 tiene justamente una trascendencia muy
importante porque son pocas las personas que se ven involucradas en un vínculo
de explotación laboral como el que quedó asentado a partir de esta declaración,
que llegan a testimoniar. Solamente hay en la Ciudad de Buenos Aires una sola
sentencia condenatoria por trata con fines de explotación laboral.
R.G.: -Hay cantidad
de talleres clandestinos y al menos es reconocida la explotación.
G.C.: -La explotación y la indignidad de este tipo de
trabajo ya que Esteban en su declaración testimonial ha dejado asentado una
serie de elementos que nos hace presumir con claridad la existencia de un
delito penal por la explotación laboral.
Nahuel Berguier: -Definitivamente hay una sola condena, hay
pocas causas. Pocas causas incluso en las que se llega a indagar a imputados, a
los dueños de los talleres, por explotación laboral. Y en esta causa lo que
queremos marcar es esto, que estas personas que trabajaban en el taller de la
calle Páez (2796), trabajaban 14 horas por día, se llevaba cada uno una
remuneración, porque no lo podemos llamar salario, les pagaban por prenda pero
si hacemos un aproximado, 4 mil, 4.500, 5 mil pesos trabajando 14 horas por
día. Esto no tiene ningún tipo de relación con un convenio de trabajo.
R.G.: -¿Había un
capataz?
N.B.: -Bueno, justamente está esta persona que se encuentra
identificada, Sue Yop Lee, es una persona de nacionalidad coreana que era quien
les proveía las telas, era quien luego les pagaba por prenda, quien las
retiraba. Trabajaban sólo para esta persona quien les indicaba qué prendas
tenían que confeccionar.
R.G.: -¿Podían salir?
E.M.: -No podíamos salir mucho porque él nos advertía que no
abriéramos mucho la puerta. Salíamos al jardín, a la escuela y debíamos volver.
R.G.: -¿Los asustaba
porque podían perder el trabajo?
E.M.: -Claro, porque muchas veces nos pedía que hiciéramos
más prendas y si no iba a llamar a otra persona. Y por ese motivo teníamos que
ceder algunas horas más para tener un poco más de producción.
R.G.: -Ahora, qué
confianza tendrían ellos porque cualquier otro se hubiera robado todo por
venganza de semejante explotación.
E.M.: -Y, podría ser pero mi comunidad no es así.
G.C.: -Rolando permitime destacar que la dignidad de Esteban
también es un ejemplo a seguir. Muchas veces cuando los medios de comunicación
titulan “Clandestinidad”, “Esclavitud”, detrás de esas palabras en realidad hay
trabajadores que tienen dignidad y que son sometidos a una situación de
explotación. Que primero tienen una autodeterminación de su persona pero que
son explotados producto de sus vínculos laborales.
R.G.: -¿Cómo terminaste en el taller? ¿Viniste de Bolivia, te trajeron
engañado? ¿O pensabas que ibas a juntar dinero?
E.M.: -Vine a este país pensando que iba a ganar un poco de
dinero para poder regresar a Bolivia y poder ponerme un negocio.
R.G.: -¿A qué edad
viniste?
E.M.: -19 y ahora tengo 25. Cuando vine había un buen cambio
(de dinero) para poder generar algún pequeño negocio cuando volviera a Bolivia.
R.G.: -¿Cuándo viniste
al taller te dijeron claramente cómo iba a ser tu trabajo o te mintieron?
E.M.: -Llegué a probar suerte y nos quedamos con mis hijos y
con mi mujer.
R.G.: -¿Buscaste
trabajo en otras cosas?
E.M.: -Busqué muchas veces pero como no tenía aún el documento
se me cerraron algunas puertas. El primer requisito que te piden es el documento
y al no tenerlo se me dificultaba.
R.G.: -¿No tenías
documento porque estabas ilegal o porque te lo habían sacado?
E.M.: -Estaba tramitándolo y tardaba mucho.
R.G.: -¿Tus hijos
nacieron acá?
E.M.: -Sí, de los cuales tengo el documento de todos, el de
mi mujer y el mío, ya están permanentes.
N.B.: -Nos parece importante discutir que hay un sector de
la industria textil que nutre esas tasas de ganancia de la sobreexplotación de
trabajadores que no necesariamente tenemos que empezar a hablar del término “esclavitud”.
Muchas veces son condiciones de vulnerabilidad que empujan a los trabajadores a
desarrollar sus tareas así.
R.G.: -¿Pero cuál es
la lógica? ¿Es una industria sin fábrica? O sea, las grandes marcas no tienen
fábrica.
N.B.: -Sí, la persona que los explotaba luego ponía las
etiquetas de diversas marcas.
G.C.: -La importancia de la indagatoria es que a partir de
allí podemos recorrer e investigar toda la cadena de comercialización. Nahuel
marcaba algo muy importante que es el nivel de tercerización que tiene el rubro
textil. Lo cual no es una dinámica local, únicamente de nuestro país. Obedece a
una dinámica global, mundial, en relación a la explosión del consumo y de la
demanda textil. Aquí en la Argentina nosotros tenemos más de un 30 % de
trabajadores en situaciones de precariedad laboral: precarizadas,
subcontratados o no registrados. Ese universo total que es más del 30 % de los
trabajadores precarizados en la Argentina, el 10 % de ese total lo aporta el
rubro textil, junto al sector agrario y la construcción son los rubros de mayor
cantidad de trabajadores no registrados. Aquí la responsabilidad, o mejor
dicho, la irresponsabilidad y clandestinidad es la empresaria y es muy
importante. Nosotros decimos que en realidad los que viven al margen de la ley,
que no respetan ni los derechos laborales y evaden fiscalmente son los
empresarios. Y es responsabilidad del Estado. En este caso puntual, del Estado
de la Ciudad de Buenos Aires, de la inspección y del control laboral.
R.G.: -Claro, después del incendio
empezaron a inspeccionar talleres.
G.C.: -En
este sentido, y Esteban lo va a contar mejor, él empezó a trabajar de manera
cooperativa, en blanco en la Red Textil de la Confederación Nacional de
Cooperativas de Trabajo (CNCT). Nosotros desde el primer momento venimos
acompañando a Esteban desde la Central de los Trabajadores de Argentina (CTA)
que conduce Hugo Yasky y Eduardo López en la Ciudad de Buenos Aires. Fue a
partir de la Escuela Pública a la que asistían Rodrigo y Rolando que tomamos contacto
primeramente con ellos que fue el 1° de Mayo, paradójicamente, el día de los
derechos de los trabajadores, fue el día en que nos conocimos y que fuimos con
Nahuel a Villa Celina. Desde ese momento empezamos a construir una alternativa. Esteban es una muestra cabal de que se puede vivir y trabajar de otra manera, aún después del horror. Que se puede trabajar en el rubro textil organizado con la CTA, la CNCT, la CTEP (Confederación de Trabajadores de Economía Popular), que son organizaciones de trabajadores y de la economía popular que vienen desarrollando propuestas públicas y prácticas alternativas a la precariedad y la explotación laboral.
R.G.: -Pero la responsabilidad
primaria es la de la fábrica. ¿Qué confeccionaban ustedes?
E.M.: -Prendas
de tejido, camperas, poleras, vestidos.
R.G.: -Y no saben para qué marcas
trabajaban?
E.M.: -No
porque él sólo nos hacía colocar una etiqueta que decía su nombre nada más.
R.G.: -Esperemos que esta causa avance
en la Justicia federal porque alguna vez esto se tiene que terminar.
(Fotografía: gentileza Gabriela Carpineti)

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