miércoles, 10 de junio de 2015

“La (ir)responsabilidad y la clandestinidad es la empresaria”

Esteban Mur, el papá de Rodrigo y de Rolando Menchaca Mur, los niños de 5 y 10 años que concurrían a la Escuela Pública y que fallecieron tras el incendio en el taller textil de Flores, estuvo invitado en el programa del periodista Rolando Graña “Tercera Posición” junto con los abogados querellantes de la familia Menchaca Mur, Gabriela Carpineti, Secretaria de Juventud de CTA Ciudad y Nahuel Berguier. El jueves 11 de junio a las 10:00 Mur testimoniará ante una segunda instancia en los Tribunales de Comodoro Py por la causa caratulada de “averiguación de delito de trata” que tramita junto con la de “incendio seguido de muerte” a cargo del juez Rodolfo Canicoba Corral en el Juzgado Federal N°6.

Rolando Graña: -El 27 de abril pasado, un día después de las PASO, en un lugar de Flores donde funcionaba un taller textil hubo un incendio. El problema nos horrorizó a todos. Es que en ese incendio murieron dos chicos. Niños que eran los hijos de las personas que trabajaban en ese taller. 

Esteban Mur: -Allí trabajábamos mi cuñado Victoriano, mi cuñada Amparo, su marido Julián Rojas, mi esposa Corina Menchaca y yo. La dueña de la casa taller era Isabela Pinto y la persona que nos alquilaba la casa era el empresario coreano.

R.G.: -¿Cómo trabajaban ahí?

E.M.: -Era un trabajo en cadena que hacíamos entre todos en las distintas máquinas que cada uno operaba.

R.G.: -¿O sea que trabajaban a destajo, por prenda?

E.M.: -Sí, y cada uno hacía un pedazo de la prenda y tras haber pasado por cada una de las máquinas salía la prenda hecha.

R.G.: -Gabriela Carpineti y Nahuel Berguier son los abogados. ¿Es difícil pelear con un tema así en la Justicia donde hay trata de personas?

Gabriela Carpineti: -En primer lugar queremos destacar el enorme valor y trascendencia de la presencia de Esteban aquí y el protagonismo que ha tenido su testimonio desde el 28 de abril en adelante. Lo cierto es que en su declaración testimonial que brindó el viernes pasado en la Justicia federal en el Juzgado Federal N° 6 tiene justamente una trascendencia muy importante porque son pocas las personas que se ven involucradas en un vínculo de explotación laboral como el que quedó asentado a partir de esta declaración, que llegan a testimoniar. Solamente hay en la Ciudad de Buenos Aires una sola sentencia condenatoria por trata con fines de explotación laboral.

R.G.: -Hay cantidad de talleres clandestinos y al menos es reconocida la explotación.

G.C.: -La explotación y la indignidad de este tipo de trabajo ya que Esteban en su declaración testimonial ha dejado asentado una serie de elementos que nos hace presumir con claridad la existencia de un delito penal por la explotación laboral.

Nahuel Berguier: -Definitivamente hay una sola condena, hay pocas causas. Pocas causas incluso en las que se llega a indagar a imputados, a los dueños de los talleres, por explotación laboral. Y en esta causa lo que queremos marcar es esto, que estas personas que trabajaban en el taller de la calle Páez (2796), trabajaban 14 horas por día, se llevaba cada uno una remuneración, porque no lo podemos llamar salario, les pagaban por prenda pero si hacemos un aproximado, 4 mil, 4.500, 5 mil pesos trabajando 14 horas por día. Esto no tiene ningún tipo de relación con un convenio de trabajo.

R.G.: -¿Había un capataz?

N.B.: -Bueno, justamente está esta persona que se encuentra identificada, Sue Yop Lee, es una persona de nacionalidad coreana que era quien les proveía las telas, era quien luego les pagaba por prenda, quien las retiraba. Trabajaban sólo para esta persona quien les indicaba qué prendas tenían que confeccionar.

R.G.: -¿Podían salir?

E.M.: -No podíamos salir mucho porque él nos advertía que no abriéramos mucho la puerta. Salíamos al jardín, a la escuela y debíamos volver.

R.G.: -¿Los asustaba porque podían perder el trabajo?

E.M.: -Claro, porque muchas veces nos pedía que hiciéramos más prendas y si no iba a llamar a otra persona. Y por ese motivo teníamos que ceder algunas horas más para tener un poco más de producción.

R.G.: -Ahora, qué confianza tendrían ellos porque cualquier otro se hubiera robado todo por venganza de semejante explotación.

E.M.: -Y, podría ser pero mi comunidad no es así.

G.C.: -Rolando permitime destacar que la dignidad de Esteban también es un ejemplo a seguir. Muchas veces cuando los medios de comunicación titulan “Clandestinidad”, “Esclavitud”, detrás de esas palabras en realidad hay trabajadores que tienen dignidad y que son sometidos a una situación de explotación. Que primero tienen una autodeterminación de su persona pero que son explotados producto de sus vínculos laborales.

 R.G.: -¿Cómo terminaste en el taller? ¿Viniste de Bolivia, te trajeron engañado? ¿O pensabas que ibas a juntar dinero?

E.M.: -Vine a este país pensando que iba a ganar un poco de dinero para poder regresar a Bolivia y poder ponerme un negocio.

R.G.: -¿A qué edad viniste?

E.M.: -19 y ahora tengo 25. Cuando vine había un buen cambio (de dinero) para poder generar algún pequeño negocio cuando volviera a Bolivia.

R.G.: -¿Cuándo viniste al taller te dijeron claramente cómo iba a ser tu trabajo o te mintieron?

E.M.: -Llegué a probar suerte y nos quedamos con mis hijos y con mi mujer.

R.G.: -¿Buscaste trabajo en otras cosas?

E.M.: -Busqué muchas veces pero como no tenía aún el documento se me cerraron algunas puertas. El primer requisito que te piden es el documento y al no tenerlo se me dificultaba.

R.G.: -¿No tenías documento porque estabas ilegal o porque te lo habían sacado?

E.M.: -Estaba tramitándolo y tardaba mucho.

R.G.: -¿Tus hijos nacieron acá?

E.M.: -Sí, de los cuales tengo el documento de todos, el de mi mujer y el mío, ya están permanentes.

N.B.: -Nos parece importante discutir que hay un sector de la industria textil que nutre esas tasas de ganancia de la sobreexplotación de trabajadores que no necesariamente tenemos que empezar a hablar del término “esclavitud”. Muchas veces son condiciones de vulnerabilidad que empujan a los trabajadores a desarrollar sus tareas así.

R.G.: -¿Pero cuál es la lógica? ¿Es una industria sin fábrica? O sea, las grandes marcas no tienen fábrica.

N.B.: -Sí, la persona que los explotaba luego ponía las etiquetas de diversas marcas.

G.C.: -La importancia de la indagatoria es que a partir de allí podemos recorrer e investigar toda la cadena de comercialización. Nahuel marcaba algo muy importante que es el nivel de tercerización que tiene el rubro textil. Lo cual no es una dinámica local, únicamente de nuestro país. Obedece a una dinámica global, mundial, en relación a la explosión del consumo y de la demanda textil. Aquí en la Argentina nosotros tenemos más de un 30 % de trabajadores en situaciones de precariedad laboral: precarizadas, subcontratados o no registrados. Ese universo total que es más del 30 % de los trabajadores precarizados en la Argentina, el 10 % de ese total lo aporta el rubro textil, junto al sector agrario y la construcción son los rubros de mayor cantidad de trabajadores no registrados. Aquí la responsabilidad, o mejor dicho, la irresponsabilidad y clandestinidad es la empresaria y es muy importante. Nosotros decimos que en realidad los que viven al margen de la ley, que no respetan ni los derechos laborales y evaden fiscalmente son los empresarios. Y es responsabilidad del Estado. En este caso puntual, del Estado de la Ciudad de Buenos Aires, de la inspección y del control laboral.

R.G.: -Claro, después del incendio empezaron a inspeccionar talleres.

G.C.: -En este sentido, y Esteban lo va a contar mejor, él empezó a trabajar de manera cooperativa, en blanco en la Red Textil de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT). Nosotros desde el primer momento venimos acompañando a Esteban desde la Central de los Trabajadores de Argentina (CTA) que conduce Hugo Yasky y Eduardo López en la Ciudad de Buenos Aires. Fue a partir de la Escuela Pública a la que asistían Rodrigo y Rolando que tomamos contacto primeramente con ellos que fue el 1° de Mayo, paradójicamente, el día de los derechos de los trabajadores, fue el día en que nos conocimos y que fuimos con Nahuel a Villa Celina. Desde ese momento empezamos a construir una alternativa. Esteban es una muestra cabal de que se puede vivir y trabajar de otra manera, aún después del horror. Que se puede trabajar en el rubro textil organizado con la CTA, la CNCT, la CTEP (Confederación de Trabajadores de Economía Popular), que son organizaciones de trabajadores y de la economía popular que vienen desarrollando propuestas públicas y prácticas alternativas a la precariedad y la explotación laboral. 
R.G.: -Pero la responsabilidad primaria es la de la fábrica. ¿Qué confeccionaban ustedes?

E.M.: -Prendas de tejido, camperas, poleras, vestidos.

R.G.: -Y no saben para qué marcas trabajaban?

E.M.: -No porque él sólo nos hacía colocar una etiqueta que decía su nombre nada más.

R.G.: -Esperemos que esta causa avance en la Justicia federal porque alguna vez esto se tiene que terminar.


(Fotografía: gentileza Gabriela Carpineti)





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