El Instituto de Estudios de América Latina (IDEAL), que
pertenece a la CTA Nacional, convocó ayer en la sede de Suteba (Piedras 740) a la
conferencia “Reflexiones de la VII Cumbre de las Américas” en el marco del
encuentro regional celebrado entre el 9 y el 11 de abril en Panamá.
Estuvieron presentes el flamante embajador de la
República de Cuba en Argentina, Orestes Pérez Pérez; el Secretario de
Relaciones Internacionales de la CTA y Secretario General de Suteba, Roberto
Baradel; Oscar Laborde, director de IDEAL – CTA, y el periodista, columnista de
Página|12 coordinador de CLACSO TV,
Martín Granovsky.
Oscar Laborde hizo un recorrido histórico por las cumbres
anteriores y destacó la importancia, a nivel regional, de estos últimos diez
años iniciados con el rechazo al tratado de libre comercio ALCA. “Es muy
importante medir qué sucedió en estos últimos diez años y también ver cómo el
imperio aprendió de su derrota, como en los ’70, cuando el imperio aprendió de
su derrota militar en Vietnam. Parece increíble pero en aquella derrota
aprendió más el imperio que los sectores populares, porque parecía que con
aquella caída se abría todo un proceso de crecimiento del movimiento obrero y
de decadencia del imperio. Entonces tenemos que ver que el imperio también
aprendió del 2005 porque esa planificación que había hecho, donde ellos
decidieron incorporar la economía de Canadá con el tratado de libre comercio de
los países, concluía en Mar del Plata. Lo que pasó en estos diez años fue el
triunfo de los procesos populares que estaban germinado pero que culminaron con
la llegada al gobierno de Evo Morales, de (Rafael) Correa, de (Fernando) Lugo,
de (César) Sandino”. Otra consecuencia que señaló Laborde fue la modificación
en el proceso de integración “porque si era ‘No al ALCA’, bastaba saber sí a
qué”. En ese sentido Laborde señaló hitos fundamentales como la modificación
del Mercosur (Mercado Común del Sur), la creación de la Unasur (Unión de
Naciones Suramericanas) y el surgimiento de la Celac (Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños). Por último mencionó el surgimiento de los BRICS,
con China como motor que “colaboró con la gestación de un mundo multipolar”, y
resaltó, por otro lado, el tema del narcotráfico que la presidenta Cristina Fernández
de Kirchner incluyó en la Cumbre.
Por su lado, el periodista Martín Granovsky destacó la
importancia histórica de que por primera vez Cuba participe en la VII Cumbre de
las Américas, luego de su expulsión por parte de Estados Unidos y a partir de
la decisión de ambos países de reanudar relaciones diplomáticas. “Cuba había
quedado en soledad respecto de Estados Unidos, no de América Latina, ni de los
pueblos ni de sus gobiernos en el último trecho, y tampoco respecto de países
importantes de Europa o de la propia América del Norte”. El periodista destacó
de la Cumbre el discurso del presidente de Cuba, Raúl Castro, por su contenido
no sólo político sino también histórico. Castro comenzó con la mención de lo
que fue la Enmienda Platt. “Cuba arranca en aquel momento peleando por su
independencia respecto de España, no por primera vez, ya había empezado en 1868
con el levantamiento de (Carlos Manuel de) Céspedes que además libera a sus
propios esclavos del ingenio azucarero, y ya teniendo Cuba el fantasma de los
Estados Unidos”. Granovsky resaltó que Cuba es un país donde no hay chicos que
pidan en la calle o que trabajen, que goza de una educación y salud gratuitas y
que aporta médicos de manera solidaria y no como mercancía. Entonces sugirió
que el aporte a nivel regional por parte de los países de la región podría ser
“tecnología agropecuaria, tecnología cooperativa, ayuda en desarrollo de un
sector público social no privado, porque sino lo que haremos como militantes
argentinos, brasileros, uruguayos, chilenos o bolivianos es mirar. Y me parece
que si hay una cosa que América Latina demuestra, y que la Cumbre puso de
manifiesto, es que este tipo de procesos históricos se encarnan en gente. Mirar
no alcanza y las veces que simplemente miramos, alguien se quedó sin ayuda
solidaria, sin un instrumento, sin la posibilidad de desarrollarse”.
El Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA y
titular de Suteba, Roberto Baradel, introdujo la importancia de la Cumbre
Sindical que se desarrolló al mismo tiempo que se reunían los principales
referentes de los países regionales en Panamá. Tal como mencionó Laborde en su
recorrido histórico por las distintas Cumbres, y destacó la importancia de lo
que fue la participación del presidente de Venezuela Hugo Chávez en el 2001,
“también estábamos nosotros en la calle”, destacó Baradel. “Con los
trabajadores canadienses, con los trabajadores americanos, movilizándonos,
siendo reprimidos, y tenemos el orgullo de decir que entre esos trabajadores
estaba el compañero Hugo Yasky, hoy Secretario General de la CTA de los
Trabajadores. Luego vinieron varias movilizaciones, antes también, a lo largo
de Latinoamérica. Fuimos participantes del Foro Social Mundial en Porto Alegre
(Brasil). Nosotros veíamos a Morales, trabajador campesino del movimiento
cocalero; a Correa; a Lula, trabajador metalúrgico, muchos dirigentes sin que
fueran presidentes todavía junto a los trabajadores, organizaciones sociales,
movimientos de derechos humanos, movimientos de cambio de campesinos que nos
concentrábamos en Porto Alegre para pensar qué otro mundo era posible y poder
abrevar de las experiencias de diferentes colectivos que se planteaban en ese
momento”. También resaltó Baradel el
protagonismo de la clase trabajadora y de los sectores populares en el 2005 y
describió: “La historia de las Cumbres de los gobiernos que posibilitaron un
cambio es la historia de los procesos de resistencia de los pueblos de
Latinoamérica. Y en esto Cuba juega un papel fundamental porque no estuvo ajena
todos estos años a las Cumbres de las Américas. En todo caso estuvimos ajenos
hasta 2001 del conjunto de los pueblos de Latinoamérica. Cuba estuvo siempre
presente. Por eso cuando se dice que en Mar del Plata fueron cinco los
presidentes que dijeron ‘No al ALCA’ yo digo que fueron seis porque el
Comandante Fidel Castro estuvo presente y apoyando esa movilización popular que
posibilitó que nosotros fuéramos miles y miles de trabajadores y del conjunto
del pueblo en Mar del Plata, con el Comandante Chávez, con Maradona, con varias
organizaciones sociales y de trabajadores respaldando la decisión de esos cinco
presidentes que le dijeron en la cara a George Bush: ‘No al ALCA’”. Concluyó
Baradel elogiando la resistencia del pueblo cubano al bloqueo político y
económico impuesto por los Estados Unidos y destacó las palabras de la
presidenta que en la Cumbre manifestó que “esto no es una concesión del
gobierno de los Estados Unidos, es el resultado de tantos años de resistencia
del pueblo cubano”. También resaltó Baradel el desafío del movimiento sindical
en el marco del Mercosur, de la Unasur, del ALBA (Alianza Bolivariana para los
Pueblos de Nuestra América) en tanto que “nosotros que integramos una Central
de Trabajadores que además está en una Internacional como la Confederación
Sindical de las Américas y como la Confederación Sindical Internacional y
sabemos que hay otras organizaciones sindicales que no las integran, nosotros
tenemos que procurar alcanzar la unidad con el conjunto de los trabajadores en
cada rincón del planeta. Tenemos que procurar construir puentes de unidad para
profundizar las acciones que necesitan estos procesos políticos en América
Latina”.
El cierre del encuentro estuvo a cargo del embajador de
Cuba en Argentina, Orestes Pérez Pérez, quien señaló “tres temas esenciales: el
anuncio del pasado 19 de diciembre del restablecimiento de las relaciones
diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la participación de Cuba en la Cumbre
de las Américas en Panamá y la actualización del modelo económico cubano”.
Recordó como hito importante la participación de Chávez en la Cumbre celebrada
en Canadá, como la única voz en desacuerdo y con una posición firme al decidir
que Venezuela no acompañaba al resto de los países integrantes de la Cumbre en
la declaración final “lo cual fue el primer ejercicio de oposición
a lo que venía ocurriendo desde el ’94 cuando (Bill) Clinton
pretendía que en Miami se construyera un sistema hemisférico de Cumbres con la
exclusión de Cuba”. Un segundo momento importante señalado por el embajador fue
lo ocurrido en Mar del Plata “donde quedó fehacientemente demostrado que varios
gobiernos latinoamericanos, progresistas, con políticas nacionales y sus
pueblos se iban a oponer de manera rotunda a la intención de Estados Unidos de
crear una zona de libre comercio que ya había tenido sus primeros capítulos con
el Tratado de Libre Comercio que firmaron con los mexicanos, con asimetrías muy
grandes entre las dos economías pero haciendo ver que había algún tipo de
complementariedad, y trataron de vender esa posibilidad con los países del
resto de América Latina”. Un grupo de países coincidieron en no asistir a las
Cumbres subsiguientes sin la presencia de Cuba, la cual había sido injustamente
excluida por los Estados Unidos. “Fueron años muy difíciles para el pueblo
cubano, para una economía que dependía en más de un 85% del mercado de los
países socialistas. Fueron años en los que la ideología y los teóricos del
Capitalismo se empeñaban en decir que estábamos asistiendo al fin de la
historia con el desmontaje de las ideologías. Recuerdo en esos años, ’94, ’95,
’96, llegó a mis manos el trabajo conocido mundialmente de (Francis) Fukuyama
sobre la tesis de ‘El fin de la Historia’ y ese texto fue distribuido por el
mundo entero y hubo sectores importantes de la izquierda mundial, europea y
latinoamericana que coincidieron con esas apreciaciones. Ese texto fue
discutido profusamente en Cuba, en sectores académicos y de estudiantes y la
mayoría coincidíamos en que para nada era el fin de la historia. Nosotros
vivíamos en esos años en una situación extremadamente compleja. Fue
extremadamente difícil trasladarle al pueblo cubano la necesidad imperiosa de
la resistencia que sólo se puede explicar a partir de ser protagonistas de esa
resistencia”. Mencionó Orestes Pérez Pérez, y se emocionó luego de reflexionar,
que “tal vez quien haya visitado Cuba por esos años haya visto las situaciones
difíciles por las que atravesaba el pueblo cubano, pero sólo ese pueblo sabe la
magnitud de lo que enfrentó”.
“Sin
embargo, haber resistido todos esos años nos ha servido para darnos cuenta de
que la resistencia no fue en vano”, concluyó el embajador quien hizo hincapié
en la defensa de los principios del pueblo cubano como “un pueblo solidario,
internacionalista, respetuoso de las soberanías, amante de la paz” y que en el
próximo Congreso del Partido Comunista de Cuba se trabajará sobre los
lineamientos políticos y económicos a desarrollar, como lo vienen haciendo, en
el sector de los servicios, en el aparato productivo dependiente principalmente
del turismo pero también y lentamente se pensará en fortalecer el trabajo
agrario para posibilitar el autoabastecimiento, y en industrializar algunos
sectores de la economía, “ya que tenemos cultura y la compañía de los países de
América Latina”, destacó Pérez Pérez, quien también señaló como pendiente la
recuperación del territorio de Guantánamo. Sin embargo, recordó que “el bloqueo
no se ha suavizado aún y seguimos integrando la lista de países terroristas”
aunque (Barak) Obama haya mencionado que los eliminaría de aquella lista.
También destacó el embajador de Cuba en Argentina la participación popular en
ese país: “elegimos a nuestros dirigentes de manera distinta pero hay
participación popular”. Y definió que “nunca hemos apoyado al terrorismo, sí a
los movimientos progresistas y también a las negociaciones de paz en Colombia”.
El primer paso en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas va a ser
con la apertura de dos embajadas, una en Washington y otra en La Habana, lo
cual en pocos días se concretaría. Cabe destacar que en este encuentro se
condenó de manera unánime el decreto del presidente de Estados Unidos contra
Venezuela. “Coincido con la presidenta en que en ningún sentido Venezuela
representa una amenaza para ningún país”, definió Pérez Pérez.
Desarrollo sostenible y relaciones maduras... pero ojo, a los yankis ni un tantico así... HLVS
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