domingo, 20 de marzo de 2016

Un proyecto de país para enamorar al pueblo argentino y construir hegemonía


Las compañeras y los compañeros del Frente Nuevo Encuentro - Comuna 12 invitaron a los vecinos y vecinas de Saavedra a una charla y mateada con la participación del economista Alejandro Barrios y del antropólogo Alejandro Grimson para dialogar respecto de una autocrítica constructiva que, lejos de inmovilizarnos, nos posibilite pensar en generar nuevas herramientas de participación popular y avanzar hacia un futuro más promisorio en Argentina.


El Licenciado en Economía (Universidad de Buenos Aires) Alejandro Barrios , docente de la Universidad Nacional de Moreno y de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), funcionario del Poder Ejecutivo Nacional desde el 2007 hasta el 2015 pero con un cargo actual en el Ministerio de Economía, expresidente de la Comisión Nacional de Comercio Exterior (2007-2011), exdirector del Indec y autor de Buenas Herencias, el legado económico del kirchnerismo (2015), introdujo tres preguntas para orientar su exposición y dar un puntapié inicial al debate: “¿Por qué estamos hoy acá?”, en referencia al escenario político, “¿Por qué estamos acá?”, reunidos y debatiendo, y “¿Cómo seguimos?”. “Para la primera pregunta hay varias respuestas posibles. La principal es porque perdimos, porque si hubiésemos ganado no estábamos hoy acá. Porque estuvimos doce años en el gobierno y no hicimos plazas, no hablamos con los vecinos, descansamos en las cadenas de Cristina y los funcionarios nacionales no salíamos a hablar con los vecinos ni a explicar las políticas públicas. Otra posible respuesta es que hoy estamos acá porque el enemigo era muy poderoso y nos ganó. Entonces nosotros no tenemos la culpa de nuestra derrota y esto fue obra de un poder maléfico”, analizó con sorna. “Y otra cosa, que a mí me parece que es más rica, es que nos hagamos cargo de los errores que cometimos que fueron importantes, en la gestión pública y sobre todo en el Ministerio de Economía del que formo parte hasta el 2019”.

“Creo que hicimos cosas muy mal. A nivel de gestión, queríamos repetir en el período 2011 – 2015 las mismas cosas que hicimos desde el 2003 hasta el 2011 y el mundo era exactamente otro. Entonces fuimos porfiados con esto del desendeudamiento y quizá nos faltaban 5 ó 6 luquitas para llegar al 2015 con una tasa de crecimiento mayor que la que llegamos. Y había un grupo de compañeros dentro del Ministerio de Economía que decían ‘che, no es grave salir a pedir plata’ y otros participantes acusaban ‘eh, ustedes son los endeudadores seriales’. Ganó esa posición dentro del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) y llegamos al 2015 como llegamos. Era obvio que a aquel gobierno en la campaña electoral lo bancaba la Argentina Trabaja, el Ellas Hacen, pero nosotros como hacedores de la política económica nunca generamos, ni intentamos generar un actor económico. El pueblo argentino no sabe que a este modelo lo apoyó mucha pyme porque nosotros no transformamos las políticas públicas en un actor económico que saliera a defender esas políticas públicas. En el 2015 le quedó claro al pueblo argentino que al kirchnerismo lo defendían los pobres, algunos, los intelectuales, los académicos pero los industriales parece que no eran parte de él. Y ahora, cuando se están cayendo muchas de las protecciones comerciales que tenía el modelo anterior, a uno lo llaman por teléfono esos mismos industriales para saber qué va a pasar y es obvio lo que va a pasar. En vez de llamarme a mí tendrían que hacer una vaquita y poner una solicitada para explicar que sobrevivieron estos doce años no porque sean unos genios de la industria, sino porque hubo un gobierno que pagó el costo político, regional y mundial para que ‘vos pudieras vender planchas Liliana’. Hubo un gobierno que firmó un antidumping  contra Chile y contra Brasil para que Liliana pudiera vender licuadoras. Ahora, no le quedó claro a la sociedad de Rosario que esa fábrica está ahí porque Cristina pagó el costo político frente a la OMC (Organización Mundial del Comercio) para proteger que acá no entrara nada para que Liliana generara empleo industrial”.

“Estamos hoy acá por nuestros profundos errores, de gestión en principio y después políticos. Nosotros fuimos a una elección diciendo que ‘el candidato es el proyecto’. En este país que es presidencialista no se le puede decir a un vecino de Moreno, con el barro hasta el cogote, ‘el candidato es el proyecto’, el de ‘la década ganada’. ‘Vos me tenés que hablar de política y me tenés que hablar de futuro, de cómo yo voy a mejorar mi situación actual porque por acá no pasó la década ganada’. Nadie hace política con el pasado. Fuimos a una campaña presidencial a hablar de ‘la década ganada’ y hablar de que ‘el candidato es el proyecto’ porque no nos bancábamos al candidato. Entonces, ¿vamos a una elección presidencial con un candidato que ni nosotros podemos nombrar? Estábamos en una universidad que crearon Néstor y Cristina para los gurices de Moreno y todos hablaban de lo terrible que se venía si ganaba (Mauricio) Macri. Cuando llegó mi turno de hablar dije ‘si es tan terrible lo que se va a venir si gana Macri, ¿no podemos nombrar a nuestro candidato?’. ‘S C I O L I’. Ya lo había elegido la presidenta, ya está, basta de discutir. Una vez que se eligió el candidato (Daniel) Scioli pasó a ser (Lionel) Messi con genes de (Diego) Maradona. Y el equipo de Scioli pasó a ser infinitamente mejor que (Axel) Kicillof. Una vez que la conducción decide, los demás tenemos que hacer campaña así. Yo decía en las plazas que (Silvina) Batakis era diez veces mejor que Kicillof. Yo quería ganar la elección, no que me abrazaran hasta que volviera Cristina”.

En alusión a la segunda pregunta acerca de por qué estamos acá reunidos y debatiendo, Barrios sentenció: “Nosotros tenemos que hacer política, no tenemos que resistir. Yo no voy a las plazas de Salta, de Tapalqué a resistir sino para hacer política. Hay compañeros que tienen que resistir porque están siendo atacados en sus lugares de trabajo estatal y privado y tienen que resistir el desempleo, etc. Ahora, los demás tenemos que hacer política y qué es hacer política, volver a tejer esa mayoría popular que perdimos. Porque el otro error que cometimos fue el de ser muy soberbios. Hay un montón de compañeros que tienen que estar acá y no están acá por nosotros. Y nosotros, después de la derrota, cuando hablamos enseguida nos sale la palabra ‘traidor’. Nunca nos sale: ‘che, vamos a ver si construimos de vuelta los puentes’. O, los que rompimos los puentes, cruzamos al otro lado, pedimos disculpas y que esos compañeros vuelvan a este espacio, porque esos compañeros van a volver si nosotros la cortamos con la soberbia. Porque parece que hay gente que no hizo campaña para ganar y hoy son los que reclaman protagonismo”.

“Yo creo que hay un diagnóstico equivocado sobre la situación actual. La principal buena herencia que dejan Néstor y Cristina es el desendeudamiento. Si nosotros estamos argumentando todo el tiempo sobre el desendeudamiento, ¿cómo somos tan torpes de decir que la firma o que votar este proyecto es endeudar para toda la historia la patria?”, en referencia al acuerdo de pago con los fondos buitres. “Eso no es así, eso es mentira. Si nosotros decimos que Néstor fue un genio de la democracia porque les ofreció a los futuros carapálidas que van a gobernar este país una gobernabilidad, que nunca más se va a tener que prostituir la democracia popular frente a los acreedores externos es porque dejó una patria desendeudada. Si está desendeudada, 12 mil ó 15 mil no le hacen a la cuestión. El problema es que es abrir la puerta para ir a jugar. Quiere decir que la patria se va a sobreendeudar nuevamente en el corto, mediano plazo, pero no hoy firmando este acuerdo. Digamos claramente que nos oponemos a este acuerdo porque tiene probabilidades de hacer otro acuerdo, como veníamos negociando nosotros, pero no porque vamos a sobreendeudar al país. Solamente lo vamos a sobreendeudar si nosotros seguimos con nuestras mezquindades. No se sobreendeuda el país con un acuerdo, ni en un año, sino si entra en un proceso como la década del 90 y como fue del 76 hasta el 83. La deuda sobre el PBI (Producto Bruto Interno) es mínima, esto no lo va a modificar sustancialmente. Lo que sí es verdad es que esto es la puerta para que estos chicos vayan a jugar a los mercados internacionales. El peligro es que se venga un proceso de sobreendeudamiento. Entonces basta de decirles traidores a los legisladores que tienen una posición diferente a la nuestra. Si le decimos a todos traidores, ¿quién va a volver con nosotros? Es un problema que hagamos política de esa manera. No podemos argumentar nuestro proyecto sin insultar a nadie. Si es verdad que el que está enfrente es tan poderoso como nunca conocimos en nuestra historia como campo popular, por algo va a venir (Barack) Obama acá, por algo van a llegar los dólares para este proyecto porque para la embajada es muy importante que este proyecto se consolide en la Argentina, ¿cómo es que nosotros descartamos soldados todo el tiempo? Se viene una etapa en que hay que reconstruir las mayorías y para eso hay que ser muy generosos políticamente y no hay que andar con el dedito acusador”.

Sobre la última pregunta plateada por Barrios respecto de cómo seguimos, mencionó: “A mí me parece que hay que empezar a plantear cuál es la propuesta para volver a enamorar al pueblo argentino. No podemos enamorarlo con la década ganada. Ya fue eso. Nosotros le dijimos a las compañeras que la AUH (Asignación Universal por Hijo) era un derecho y no se lo podemos seguir cobrando más. La dimos en el 2009 y ya nos pagaron con el voto en el 2011. Tenemos que hacer un proyecto de país que vuelva a enamorar al pueblo argentino con nuestra propuesta. Sentémonos a discutir cuál es el nuevo proyecto de país en este nuevo contexto internacional que no tiene nada que ver, ni va a tener nada que ver con el 2003 – 2011. El modelo de Néstor fue posible porque había una sobredisponibilidad de dólares. Las democracias en América latina, y sobre todo en Argentina, cada vez que les faltan dólares los gobiernos populares saltan por el aire. Si tenemos vocación de poder y queremos volver al gobierno tenemos que saber cómo vamos a conseguir los 80.000 millones de dólares anuales que necesitamos para que la economía más o menos funcione. 70.000 millones son sólo de importaciones, después vienen las remesas, los pagos de intereses, el turismo que a la clase media le gusta. Cómo vamos a pensar un proyecto de país que incluya una salida sobre ese tema que es crucial para nosotros. La política se hace hablando de futuro, qué futuro mejor le ofrezco al pueblo argentino para que vuelva a confiar en este espacio político que lo va a llevar a ese escenario de mejor calidad de vida. La otra cosa es si renunciamos para siempre a la Capital Federal. En la Capital Federal hacemos política hablando de la economía y la política nacional; no tenemos una propuesta de Ciudad que nuevos representantes tienen que llevar adelante porque espero que los comuneros de Saavedra salgan de acá, de esta plaza, no que alguien desde Balcarce 50 diga quién va primero en la lista. Viene una demanda de abajo muy importante, basta de Balcarse 50 porque ya no va a estar más y va a venir una etapa como la de Néstor ‘Que florezcan mil flores’ y todas las flores van a tener que ser regadas en este jardín popular. Todas, no solamente la que adhiere fielmente a la conducción. Todas tienen que tener un lugar”.   

“El actor protagónico de la etapa que viene son los trabajadores y sus dirigentes sindicales. Yo sé que hay gente que tiene problemas con sus dirigentes sindicales pero aquel que tenga problemas con el dirigente sindical de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) que deje el laburo que tiene ahora, que se vaya a una metalúrgica, se haga delegado y que le gane el sindicato a (Antonio) Caló. A Caló lo eligen los metalúrgicos, a (Hugo) Moyano lo eligen los camioneros. Si querés disputarle a Moyano te tenés que hacer camionero, formar un sindicato y ganarle a Moyano. El nuevo protagonismo lo van a tener los trabajadores. Si en el 2001 fueron los desocupados porque había 25 % de desocupación y 50 % de pobreza, en esta etapa hacer un ajuste con 6 % de desempleo y la puja distributiva allá arriba, nos guste o no nos guste, el próximo protagonista van a ser los trabajadores. Y nosotros, los académicos, los intelectuales, vamos a tener que abrirnos y dejarlos de protagonizar. Tengo una noticia que darles: el 24 de Marzo (Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia) vamos a marchar con una columna que dice CTA y CGT. Y hay muchos gremios de CGT y de CTA que van a marchar juntos por primera vez en una marcha del 24. ¿Saben por qué se hizo eso? Porque hay compañeros tejiendo, haciendo política, no preocupándose; ocupándose de la política para frenar al macrismo. Al macrismo sólo lo frenamos si ganamos en el 2017".


Por su parte, el Doctor en Antropología (Universidad de Brasilia), investigador independiente del Conicet y profesor titular de la Universidad Nacional de San Martín, Alejandro Grimson, expresó su coincidencia con Barrios, sin embargo destacó: “Creo que estamos en una etapa donde tenemos que darnos el lujo de disentir, de polemizar para tratar de escucharnos, de entendernos, de aprender del otro, de dialogar. En ese sentido creo que lo que dijo el negro (por Barrios) y lo que voy a decir yo, sé que son cosas muy polémicas pero me parece que es lo que hay que hacer en este momento; no siempre. Si mañana hay campaña electoral no habría que hacer esto sino otra cosa. Corremos el riesgo de no entender en qué situación política estamos, qué es el macrismo, por qué perdimos, y cuál es el futuro que tenemos en el próximo año y medio. Hay dos caracterizaciones muy distintas sobre el macrismo. Las dos coinciden en un punto central que es el balance de los cien días. En cien días el macrismo hizo una transferencia de ingresos brutal de los sectores populares hacia los sectores más concentrados de la economía. Creo que hay una discusión que tenemos que dar que es: si este gobierno vino para hacer esa transferencia y otras brutales y recomponer esa situación, es decir, borrar los derechos que se lograron todos estos años, o si este gobierno vino a cambiar la relación de fuerzas para establecer relaciones de fuerza políticas y económicas muy distintas en los próximos años en la Argentina y con pretensión de que sea otra década o dos décadas. Acá hay un problema central. Hay muchos compañeros creyendo que porque Macri va muy rápido y la inflación es muy alta, ‘Macri se cae solo’, ‘el gobierno se va a caer’, ‘no aguantan ni tres meses’, etc., y no entienden algo crucial que es lo siguiente: el macrismo es un proyecto hegemónico en el sentido gramsciano. O sea, el macrismo es un proyecto de una derecha que quiere ser sustentable. Aprendieron de (Ricardo) López Murphy. En el mundo hay muchas derechas sustentables. Hay muchos gobiernos de derecha en el planeta que siguen y van logrando que la izquierda y la centroizquierda se vayan desplazando hacia el centro y terminen adoptando el mismo programa económico y anulen el debate político. Nosotros cometimos el error de subestimar a Macri cuando se postuló a jefe de Gobierno, cuando fue al ballotage con (Martín) Lousteau, y el 25 de octubre. Asumamos el error. Lo digo en primera persona del plural también por un poco de generosidad. En algunos casos nos inscribimos todos en la subestimación y en otros casos fueron subestimaciones más localizables en algunos compañeros y en algunos dirigentes. Pero está claro que el Frente para la Victoria (FpV) como colectivo subestimó al macrismo porque pensaba que nunca iba a poder ganar la elección Macri como presidente de la Argentina, la elección de la Ciudad, la reelección, la elección de (Horacio) Rodríguez Larreta, seamos serios, veamos quién está ganado la ciudad de Buenos Aires. Entonces una cosa que no podemos volver a hacer nunca más es subestimar al macrismo. Es un proyecto de derecha que viene con la idea de instalarse en la Argentina y construir una hegemonía duradera. Que va a haber conflicto, obvio, en la Argentina siempre hay conflicto. No conozco gobierno sin conflicto. Pero quién dice que ese conflicto se va a ganar, que esa lucha se va a ganar, que eso se va a revertir contra el macrismo. ¿El macrismo va a perder imagen los próximos meses? Seguramente va a perder pero, ¿quién dijo que esa imagen va a subir para el FpV? ¿De dónde sacamos eso? En la Ciudad de Buenos Aires el macrismo perdió imagen y el que sacó el 49 % fue Lousteau”.

“No hay nada escrito, hay que hacer política si uno quiere tratar de intervenir sobre el futuro. Ahí hay un primer problema. Es terrible el modelo económico que están intentando instalar pero eso es lo que pensamos nosotros. 2/3 de la población en este momento no piensa exactamente eso. Seguramente muchos van a ir distanciándose pero eso no asegura que el macrismo pierda elecciones y mucho menos que eso lleve a que el FpV recupere el protagonismo que tiene que tener. Tenemos que entender por qué perdimos la elección y cuáles fueron los errores que cometimos en los últimos años. Trato de sintetizarlo en una frase: el error principal que cometió el gobierno entre el 2011 y el 2015 fue dejar de construir hegemonía. En (Antonio) Gramsci, ese gran dirigente de la izquierda italiana había dos ideas principales. Una, dar la disputa por el ‘sentido común’, o sea que el pequeño empresario entienda que ‘No fue magia’ pero enserio, no se cambiaron los actores sociales en ninguno de los niveles. En el mundo sindical estamos bastante parecidos, no se cambiaron los actores sociales. O sea que la disputa por el ‘sentido común’ fue muy parcial y muy sesgada pero en eso no voy a profundizar porque es lo que se viene llamando ‘batalla cultural’ y eso me llevaría a una charla sobre otro tema que no es el que quiero trabajar hoy con ustedes. El tema que quiero trabajar es la segunda acepción del concepto de ‘hegemonía’ en Gramsci que decía que es ‘conceder lo no esencial para preservar lo esencial’. Primero hay que definir qué es lo esencial: un proyecto democrático, igualitario, popular, nacional. No puedo decir ‘el que quiera venir que venga y el que no, está en la vereda de enfrente’. Porque cuando digo eso, abandono la lucha hegemónica. Tengo que ver cuáles son todas las presiones y demandas que hay y cuáles voy a incorporar a mi propio programa aunque no sean mis demandas. La historia está llena de ejemplos. Cuando los obreros comunistas advirtieron que ellos no podían ganar contra el zarismo, dijeron ‘necesitamos a los campesinos pero no podemos proponerles la propiedad privada de la tierra, les vamos a proponer reforma agraria’ que no es una medida del programa de (Karl) Marx pero es una medida que puede hacer que tiremos al zarismo abajo. Eso es hegemonía. No podés decir ‘no discuto impuesto a las ganancias con ustedes porque es el 10 % más rico’. Es verdad que es el 10, 12, 14 pero también es verdad que es horrible el impuesto que dejó el kirchnerismo en 2015. Porque los que ganan 30 mil pesos pagan lo mismo que los gerentes y los CEO’s (Chief Executive Officer – Director Ejecutivo) que están hoy dirigiendo una parte del país, que ganaban 500 mil pesos, 800 mil pesos. En ningún país progresista, con un mínimo de igualdad, una persona que gana 500 mil paga lo mismo de impuesto a los ingresos que alguien que gana 30 mil. No es nuestro proyecto ese, que paguen todos lo mismo. Ahí había otro costo político para pagar que era cruzar el 45 % que es lo que tienen que pagar los CEO’s de las trasnacionales en impuesto a las ganancias. Entonces bajo el impuesto pero sin el costo fiscal para el Estado. Había formas de hacerlo hegemónicamente”.

“Ahora lo decimos todos. Un error que cometimos es que solo le hablamos a los convencidos. Entonces vamos a hablarle a los indecisos que son 1/3 del país, que una vez la votaron a Cristina y otra vez lo votaron a Macri. O sea, entre los votos de Macri es obvio que hay votos del 54 % sino no dan las cuentas. Cuando vos les querés hablar a los indecisos, la primera condición es escucharlos. No les podés hablar sin escucharlos. Los indecisos son indecisos no porque son tontos sino porque tienen críticas, objeciones, reclamos, exigencias, diferencias. Si querés hablar con ellos, tenés que escuchar sus diferencias, sus críticas y ver cuáles de ellas se pueden conceder y cuáles no. El gobierno que se fue tuvo muchísimas verdades para defender contra gobiernos mediáticos muy fuertes. Tenía siempre un tiro en el pie que era que todo el país sabía que la medida del IPC (Indice del Precios al Consumidor) era falsa. Que no podía ser que había 20 % de aumento salarial por arriba de la inflación real, y no se podía decir la palabra inflación, se decía aumento de precios. Y sea falsedad le quitaba legitimidad a muchísimas verdades que el gobierno tenía que defender, le quitaba credibilidad. Durante los últimos años eso fue socavando las bases de credibilidad del gobierno. Y esos errores son tremendos porque nunca el kirchnerismo ganó una elección por sí mismo. En 2003 Néstor se alió con (Eduardo) Duhalde, presidente de la Nación en aquel momento y Daniel Scioli, sino no ganaba, no pasaba el ballotage, no era el adversario de (Carlos) Menem. En 2007, Cristina fue con (Julio Cleto) Cobos y los radicales K y sacó el 45 % que hizo que no fuera a la segunda vuelta. Sin los radicales K había segunda vuelta seguro, otra historia que nunca se va a saber qué hubiera sucedido. En 2011 que muchos creyeron que Cristina ganó sola, hizo una elección descomunal, 54 a 17, una cosa impresionante pero entre esos votos estaban los de (Sergio) Massa, los de (José Manuel) De la Sota, los de Hugo Moyano, los de Felipe Solá y todos los que no son el núcleo más duro que está planteando ‘Cristina conducción’ en este momento. Entonces, ¿los votos de quién son? ¿Son de Cristina o de los gobernadores? No se sabe, no hay matemática para eso pero hay que tener cuidado porque ahí donde los gobernadores dijeron voten a Scioli, el voto fue a Scioli y De la Sota dijo otra cosa y los votos se fueron todos para otro lado, para Macri. Y con los votos de Córdoba y un poco más la elección iba a ser muy distinta. Hay que asumir que perdimos por muy poco. La verdad es que yo me siento hoy con todo orgullo político a discutir con cualquier compañero que venga del trotskismo a decirle ‘si vos creés que Scioli era lo mismo, sos un canalla’. Esto que está pasando hoy no pasaba con Daniel Scioli presidente. ¿Qué es lo que no pasaba seguro? Porque yo no puedo poner las manos en el fuego por ninguna persona, pero sí pongo las manos en el fuego por una relación de fuerzas social y política. Sin la derrota del FpV nadie podía imponer las cosas que está imponiendo este gobierno. Creo que es un error plantear la discusión sobre la deuda, que acabamos de perder desastrosamente en el Parlamento, como ‘Patria o Buitres’. Es un error garrafal. Porque a mí me dicen ‘yo prefiero que la Argentina muera de pie’; no, yo prefiero que la Argentina viva. ‘Yo prefiero que la Argentina se sacrifique en pos de todos los deudores del planeta que algún día deberían reestructurar su deuda’; no, yo quiero que la Argentina se solidarice con todos los deudores, igual que ellos con nosotros en declaraciones en Naciones Unidas, en otros lugares pero defender el interés nacional, a ver si nos ponemos de acuerdo, es pensar qué es lo que más le conviene a la Argentina en este momento, hoy. ¿Qué le conviene a la Argentina? Esa es nuestra pregunta política. Rechazar el acuerdo que propone Macri pero no porque nunca le podamos garpar a los buitres, no porque nunca le podamos garpar 12 lucas, terribles, a los buitres, sino porque quizá al garparle las 12 lucas a los buitres se abra un juicio que termine con 500.000 millones de dólares de deuda externa destruyendo el futuro no de nosotros, no de nuestros hijos, de los hijos de nuestros nietos. No es ‘Patria o Buitres’. Como el dijo el negro, si son 12 millones de dólares y con eso la Argentina sale de la deuda, yo voy a defender públicamente que hay que pagarlos. Pero no son 12 mil. Que me aseguren y me den certeza de que nunca más se abre el juicio de la deuda, que nunca más vengan a cuestionarnos que les paguemos lo mismo que a los buitres, que no hay derecho al 93 % a reclamar; yo quiero esa certeza, son esa certeza voto en contra de cualquier proyecto, voto en contra de poner en riesgo a este país devuelta. No es ‘Patria o Buitres’ el problema. Hacemos mal la campaña y perdemos apoyo, perdemos capacidad de negociación con otros legisladores del PJ y del FpV. Tenemos que pensar que dejamos de articular heterogeneidades, diversidad, nos homogeneizamos, somos felices con el 30 % pero perdemos con el 30 %. Somos felices de tener razón. No tenemos razón, si el pueblo decide otra cosa. Ayer leía una frase de Juan Domingo Perón que decía ‘No importa lo que nosotros pensemos acerca de nuestro gobierno, si hicimos buen gobierno o no hicimos buen gobierno, lo único que importa es lo que piensa el pueblo de nuestro gobierno y el pueblo se expresa a través de las urnas’. Tremendo. Lo discutía con un compañero ayer que puse una foto de la masiva movilización de los petistas en San Pablo defendiendo al gobierno popular y al derecho a defender la voluntad popular en Brasil. No hay una sola prueba contra Lula. Es una vergüenza que quieran hacer una condena a través de los medios ni hegemónicos porque O Globo es diez veces Clarín. Puse eso, ‘hay que defender la voluntad popular con la gente en la calle’ y me dijeron, ‘¿y acá qué hacemos? ¿Defendemos a Macri?’ Nosotros vamos a ir a luchar contra Macri a través de todas las armas de la democracia y le queremos ganar en las urnas y en el Parlamento porque también allí se expresa la voluntad popular y queremos exigir consultas populares cuando sean cuestiones decisivas para el país. Pero no seamos ingenuos. Si nosotros vamos con ‘Patria o Buitres’ perdemos la consulta popular sobre la deuda. Si nosotros nos equivocamos, Macri en la próxima edición, te llama a la consulta popular y no sale 51 % a 49 %, sale 80 % - 20 %. Hay que tener mucho cuidado porque cuando cometemos errores políticos graves, perdés elecciones, perdés el gobierno, le das el gobierno a estos tipos, se ponen a hablar de derechos humanos de la manera más descarada del mundo, hacen las cosas que están haciendo con la deuda, con el salario, con la inflación”.

Para concluir, Grimson señaló: “No cuidar los precios no es un error político del gobierno. La inflación que estamos viviendo es la política oficial del gobierno. La pelea se va a dar en las paritarias, va a ser muy difícil y desigual y dispersa por la situación del sindicalismo. Necesitamos hacer un balance de qué pasó en los cuatro años y sobre todo en el último año, necesitamos entender la importancia de construir la política de otra forma, necesitamos entender lo elemental que es que no podés tener figuras sustanciales, funcionarios de primer nivel del gobierno haciendo campaña contra el candidato del oficialismo la semana anterior al ballotage. Necesitamos fortalecernos, potenciarnos, hacer mejor política de la que venimos haciendo y encontremos otra respuesta en la ciudadanía de la que venimos encontrando. Podemos hacer mil plazas y sacar el 10 % de los votos. La plaza sirve si sirve para que podamos hablar con los 2/3 de los argentinos con los que no estábamos hablando. Entonces la autocrítica es para ser mucho más fuertes”.      



Para escuchar el audio completo de la charla ir al enlace: https://archive.org/details/BarriosyGrimsonenSaavedra

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